Empezando desde cero

Imprimir

Para poder pasar el primer mes en Madrid mis padres y mi abuela me tuvieron que dejar lo necesario para pagar el piso (fianza, mes y comisión agencia) y poder comer hasta que llegara mi primer sueldo. Intenté no gastar más de lo estrictamente necesario, pero la vida aquí es bastante cara, y aún así el mes se hizo muy largo. Me gaste más de 80€ en bonos de metro, puesto que no me había llegado la tarjeta todavía, tuvimos que comprar un montón de cosas para poder empezar a vivir en el piso, etc.

El mes fue pasando y parecía que lo iba a conseguir, el último sábado del mes decidimos hacer una cena "tranquila" en casa, unas 14/15 personas y luego ir a tomar algo por el centro. Era la primera vez que salíamos todos juntos, así que decidimos aprovechar la oportunidad y pasarlo en grande. Tras los copazos pertinentes nos fuimos en taxi a Moncloa (intentamos siempre irnos antes de que cierre el metro pero resulta imposible), recomendados por una persona del grupo, os aseguro que esa persona no ha vuelto a recomendar ningún sitio. No salgo mucho de fiesta la verdad, pero todavía no he ido a ningún sitio de fiesta en Madrid que merezca la pena. Aunque como siempre pasa, cuando vas con gente buena, el sitio es lo de menos, así que entramos todos juntos a la discoteca, nada más entrar y es lo último que recuerdo fue perderme entre la multitud y pasármelo en grande. Tras varias horas de fiesta Miguel y yo nos tomamos una pizza y volvimos en taxi, taxi que me puse a pagar con tarjeta y no pasaba, cosa que me extrañó bastante, sin darle más vueltas me fui a dormir.

A la mañana siguiente vino la respuesta sola, al meterme a ver los movimientos del banco me saltó a la cara. Me quedaban casi 100€ para pasar la semana, y tras esa noche fatídica me quedaron 6€, y hasta el viernes o lunes de la siguiente semana no era día de cobrar, por lo que la semana se iba a hacer eterna. Comí esa semana todo lo que tenía almacenado de latas, para no gastar más de lo estrictamente necesario, todo iba bien hasta que el bono de metro se acabó, la vuelta del miércoles por la tarde pude sacarme un billete sencillo con unas monedas que llevaba. Pero toqué fondo el jueves por la mañana, cuando confiado fui a la máquina expendedora de billetes del metro dispuesto a gastarme lo que me quedaba en la cuenta, para mi sorpresa me enteré que no es posible comprar un billete de 1,5€ con la tarjeta, por lo que medio abatido fui a la ventanilla de información de la estación para preguntar si podía sacar un billete sencillo con la tarjeta, a lo que la mujer me contestó una frase lapidaria que me terminó de rematar: ¿es que no llevas ni un euro?. Totalmente alicaído volví al piso en búsqueda de alguna moneda para poder comprar el billete, suerte que mi amigo Miguel me dejó unas monedas que me permitieron llegar al trabajo.

Esa mañana, en la oficina del banco que tenía al lado del edificio donde trabajaba, fui a la hora del almuerzo con toda mi ilusión a la caja y le dije: dame todo lo que queda en la cuenta (como en las películas) la mujer sorprendida metió mi DNI y con una sonrisa en la cara me dio un billete de 5€, una moneda de 1€ y otra triste moneda de 20 cent. Salí del banco con la cabeza agachada, tenía que esperar como fuera a que me ingresaran la nómina, no podía llamar a mi madre pidiendo más dinero y decirle que lo último que me quedaba me lo gasté de fiesta.

Mi orgullo duró un día, ya que cuando llegó el viernes y vi que no me ingresaron la nómina hice la llamada que estaba evitando, lógicamente mi madre me ayudó aunque no sin antes recordarme que lo que hice no lo podría volver a hacer, tendría que tener más cabeza la próxima vez.

Toda esta historia tiene una parte positiva, si algún día consigo algo en la vida siempre podré decir que empecé desde cero en Madrid.