Mi primer viaje por trabajo

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El pasado 18 de Octubre cogí un vuelo a Londres para realizar un curso (Mock) de formación de Cornerstone, en la especialidad de LMS. Pero este viaje comienza mucho antes, ya que para llegar a ese día tuvieron que suceder muchas cosas. Para quien no lo sepa, yo me enteré al poco de empezar a trabajar en Indra, Cornerstone realiza talleres cada cierto tiempo a un número reducido de personas, cada vez en una ciudad distinta de Europa. Al poco de empezar a trabajar en Indra se celebró en París, pero como no estaba certificado, no podía optar a ese curso, por lo que me propuse a mí mismo que para el siguiente curso que se celebrara el certificado no podía ser el problema. A las 3 semanas ya me certifiqué en el Core, digamos el curso base de los que dependen todos los demás y un mes más tarde conseguí el certificado LMS. Así que por mi parte ya estaba todo cumplido, el siguiente Mock que se realizara podría pedir a mi jefa asistir, ahora que aceptara por el alto coste que supone ir a estos cursos sería otra cosa.

Antes de irme de vacaciones a finales de Julio mandaron el primer anuncio del Mock que se iba a celebrar en octubre, que yo reenvié a mi jefa por si ella no lo habría recibido, no obtuve respuesta por parte de ella. Durante las vacaciones misma operación, anuncio, reenvío y ninguna respuesta, ahí es donde te sientes invisible y te dices a ti mismo, a donde vas llevando 3 meses en la empresa pidiendo viajes. No fue hasta volver de vacaciones que mi compañero me dijo que se estaba estudiando la posibilidad de ir, en esos momentos tu confianza vuelve a subir y empiezas a creer que la empresa confía en ti. Confía en ti porque gasta un dinero importante y vas representándola en un evento internacional.

Días después, una vez aceptada la solicitud de viaje nos sacamos los billetes y el hotel, decir que realizar esta acción sin mirar el precio es una auténtica gozada, no es que te vayas a un hotel de lujo, porque no lo van a aceptar, sino que no vas buscando el precio más bajo como si lo tuvieras que pagar de tu bolsillo. Simplemente te metes en la aplicación de el corte ingles viajes, buscas el vuelo que más te interesa y ellos se encargan del resto. Así que ya era seguro, iba a volver a viajar después de más de 5 años sin coger un avión, tenía hasta los nervios tontos como si fuera la primera vez.

Tras un viaje que se me hizo bastante corto llegamos a Gatwick, nada más bajar del avión nos recibió un perro oliendo todo lo que llevábamos encima, ¿no habrá manera de que el perro no se acerque tanto y me deje toda la baba en la mochila? Es asqueroso. Al salir de la seguridad lo primero que hicimos fue cambiar euros, ya que no teníamos ni una libra en el bolsillo, libras que tenía que haber sacado antes en el banco, puesto que en esas oficinas del aeropuerto pierdes más de un 10% al realizar el cambio. Luego tocaba ver cómo llegábamos al hotel, vimos un stand de billetes de tren y allá que fuimos, cogimos una tarjeta que se llama Oyrcard que sirve para cualquier transporte público de Londres, en un principio creíamos que el hombre nos la había jugado, ya que nos costó 45 libras, pero resultó ser la forma más barata de moverte por la ciudad. Un tren directo nos llevó a Victoria Station y de allí nos montamos en el metro para llegar a Hyde Park, donde se encontraba el hotel.

Fue un verdadero gusto entrar al hotel y entender a las recepcionistas perfectamente, no es que me haya vuelto bilingüe de la noche a la mañana, sino que el hotel pertenece a una cadena española y todos los trabajadores los contrata en España y se los lleva a Londres. Una buena manera de aprender inglés sin perder dinero para los jóvenes universitarios. Después de una ducha necesaria cogimos el típico bus de dos plantas londinense hacia Picadilly Circus, yendo en el bus por Oxford Street me invadían los recuerdos de mi primer viaje a Londres con 18 años, ¡estaba todo en el mismo sitio! Nada más bajarnos del bus nos hicimos la típica foto con las pantallas gigantes de Picadilly y nos fuimos a visitar la tienda gigante de M&m's que hay, 4 pisos de todo tipo de productos relacionados con el famoso snack. Para saciar el hambre que teníamos, y puesto que la única típica comida inglesa es el fish&chips y no es mi comida preferida, fuimos a cenar al restaurante mexicano Chiquito, mismo restaurante que 10 años atrás pasé una noche increíble cuando fui con mi amigo Abel y su familia a cenar y nos dio por respirar el helio de los globos, todavía recuerdo las risas que nos pegamos.

A la mañana siguiente bien temprano, y después de desayunar huevos revueltos con bacon y salchicha, cogimos el metro, que estaba a reventar, hacia el hotel donde se celebraba el curso. Fue un curso muy ameno y conoces a otros profesionales de diferentes países que trabajan de manera totalmente distinta, aunque ambos implantáis lo mismo. Es asombroso la capacidad de trabajo que tienen los europeos, mientras los españoles pensamos en trabajar para vivir, ellos viven para trabajar. Durante los 3 días del curso algunos no paraban ni para almorzar, o cuando se acababa la jornada se quedaban en el mismo hotel trabajando en los casos propuestos. Nosotros en cambio, cuando acabamos la jornada, nos fuimos a ver el Big Ben, London Eye, Buckingham Palace y Trafalgar Square, puesto que mi compañero no había estado nunca en Londres y son lugares obligatorios a visitar. Aunque al salir tan tarde el magnífico paseo por el parque viendo las ardillas que hay del Big Ben al Buckingham Palace se hiciera eterno al estar todo oscuro. Aunque lo compensamos con una buena hamburguesa al lado de la estatua de Nelson, con nuestros dos cocteles para celebrar nuestro viaje.

Una vez preparados después de dormir plácidamente en la cama de matrimonio del hotel, nos dirigimos otra vez al curso, esta vez, por una ruta diferente de metro para comprobar que estuviera menos llena de gente. Este día el curso fue mucho más participativo, puesto que nos dieron unos casos, y en grupos de tres tuvimos que desarrollar la solución idónea. Decir que la comida que nos dieron durante los tres días de curso fue un poco escasa y bastante insípida, menos mal que por la mañana y por la noche si disfrutamos de buena comida en cantidad. Una vez finalizada las sesiones de ese día, casi todos los del curso nos fuimos a cenar algo a una zona cercana al hotel del curso llamada O2, que se trata de un recinto circular donde se organizan grandes eventos y esta rodeado de restaurantes y bares donde tomar copas. Para llegar hasta él hay que coger un teleférico gratuito, las vistas que se ven de todo Londres desde la cabina cuando estas cruzando el río merecen la pena. Finalizada la cena a las 7 de la tarde, decidimos irnos a Harrods, un centro comercial que hay cerca de Hyde Park, por ende, cerca de nuestro hotel. Yo tenía el recuerdo de tomarme 10 años antes el mejor donut que he probado en mi vida, un sabor increíble y una textura de un donut recién hecho en la máquina que allí tenían, contaba hasta con su cascada de azúcar que bañaba al donut y lo hacía irresistible. Compartí mi ilusión con mi compañero y le prometí que tomaría el mejor donut de su vida, pero para mi sorpresa y desilusión la máquina había desaparecido, la sección gigante que había de donuts ya no estaba. Fue un tremendo bajón y abatido por lo tristeza me fui al hotel, en parte también porque mi compañero estaba bastante cansado. Como llegamos a una hora relativamente temprana decidí pegarme un baño relajante y olvidarme del donut.

Nuestro último día fue un poco caótico, tuvimos que llevarnos las maletas al curso, con lo que implica subir y bajar por las miles de escaleras que hay en el metro. Ya en en la sala del curso, presentamos nuestra propuesta al resto de asistentes y recibimos el feedback del profesor. Y nada más comer, volvimos al metro corriendo porque nuestro vuelo salía temprano, menos mal que nos dimos prisa porque llegamos con el tiempo justo a la puerta de embarque. A la hora prevista llegamos a Barajas y tras cambiar las libras que nos sobraron cogimos un taxi cada uno y a descansar. Se había acabado lo que fue mi primer viaje por trabajo.

Personalmente este viaje me ha dado mucho más que la experiencia de visitar Londres y hacer el curso, ha despertado el sentimiento de viajar que por circunstancias de la vida llevaba demasiado tiempo dormido. Han regresado las ganas de visitar cada rincón del mundo, y de aprovechar cada momento para coger un avión y visitar algún sitio nuevo, porque como leí hace tiempo, "viajar es la única manera que gastando te hace más rico"