Búsqueda de piso y un gran descubrimiento

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Como sucedió todo tan rápido, no tenía ni piso para vivir, ni siquiera tenía una idea de los precios que rondaban por la capital. Al no poder quedarme en el piso de mi amigo Julio porque ya había una pareja viviendo, tuve que buscar otra opción. El mismo jueves que empecé a trabajar quedé con un amigo mío de Murcia para tomar una cerveza y que por casualidades de la vida andaban buscando compañero para el piso que había alquilado con otro chico (casualidad fue encontrarme en el mismo bar donde nos tomamos la cerveza con un familiar de Murcia, ¡para que luego no digan que el mundo es un pañuelo!) Así que tras la cerveza pertinente nos fuimos a cenar al piso para ver la habitación que querían alquilar, como se puede ver en la foto que acompaña el texto, si la habitación es más pequeña tengo que dormir sentado. El piso no estaba nada mal, los compañeros eran buenos y la zona era muy tranquila. En estos momentos empiezas a darle vueltas a la cabeza y hacerte listas mentales de pros y contras: vas a tener con quien hablar cuando llegues del trabajo, pero el problema es que vas a tardar una hora en llegar en el metro a trabajar todos los días, los fines de semana no vas a estar solo en el piso, etc.

Ese mismo día me fui a dormir con la cabeza bien ocupada, ya que habría que tomar una decisión pronto. Ese viernes tuve que bajar a Murcia a por ropa, solo había venido a Madrid con un par de camisas para la entrevista, por lo que al volver el domingo tendría que volver a un piso u otro. Un año después, me siento orgulloso de aquella decisión, el sábado por la tarde avisé a mi amigo que al día siguiente llegaba a su piso, pensé que ya bastante sólo estaba sin mi gente como para desaprovechar la oportunidad de tener a alguien conocido cerca. Orgulloso porque allí encontré lo que meses después nos denominamos "los friends", un grupo de 6 murcianos que como yo se había ido a trabajar o estudiar a Madrid, que sin quererlo ni beberlo nos convertimos en un gran apoyo los unos de los otros durante esos meses que pasamos juntos. Esa primera semana cenamos todos los días juntos en VillaSofa, nombre que se le puso a nuestro piso cuando semanas después encontramos un sofá gigante rojo por Wallapop, y se convirtió en el piso oficial de las fiestas debido al gran tamaño de comedor que tenía.

Tiempo después me doy cuenta que gracias a estar con ellos los primeros meses se hicieron muy amenos, porque cambiar de ciudad es un cambio muy radical que das en tu vida. que aunque lo haces porque quieres, los días malos hay que pasarlos, los momentos de recordar todo lo que dejas atrás y sobretodo a esa gente que se ha quedado en Murcia que te hace pensar si realmente el esfuerzo merece la pena. Porque no nos engañemos, la vida se vive para ser feliz, y aunque el trabajo te aporte satisfacción personal, si eso no se comparte no sirve de nada. Así que aunque con nuestros más y nuestros menos en la convivencia, ellos tienen gran parte de culpa de que yo siga actualmente en Madrid.

Muchos buenos recuerdos me vienen a la cabeza, desde las primeras fiestas que hicimos hasta las cenas que nos pegamos en el "Pepe el guarro". Pero lo realmente bueno era ver un piso vivo, que al llegar del trabajo te alegrara el día encontrarte con tus vecinos (3 vivíamos en el piso y otros 3 en un edificio colindante), o estar un sábado tranquilamente en el sofá y que llegaran con comida y una botella de vino para pasar un buen rato juntos.

Así que para los que dudéis de vivir solos o acompañados, mi recomendación es clara, sólo no puedes descubrir a grandes personas que hacen que tu vida se complete de una manera que no tenías prevista.