​ Todo empieza con una decisión

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31 de julio de 2015, estoy trabajando en mi primer trabajo tras acabar la universidad como becario y me he perdido el campamento Scout, al cual he ido los últimos 18 años de mi vida, todo por conseguir lo que en aquellos momentos yo creía un buen trabajo para no depender económicamente de mis padres. Todo indicaba que querían que continuara, pero ya como empleado, puesto que habían agotado todas las formas de becario, mi compañero lo intuía, mi jefa quería y en general todos en la universidad estaban contentos con mi trabajo, yo estaba bastante ilusionado con la posibilidad de seguir allí, ya que el trabajo me gustaba mucho. Este día, último antes de las vacaciones fui a preguntar a mi jefa si en septiembre debía de volver, sí, tuve que ir yo horas antes de que se acabara el contrato, a preguntar por mi continuidad, ella me dice que no es posible mi contratación porque no hay presupuesto. Para mí fue un duro golpe, ya que había trabajado muy duro, entré recién creado el departamento, y debido al crecimiento de la empresa se demandaban trabajadores con experiencia, y yo llevaba meses solucionando problemas.

Aposté al 100% y perdí, aunque creo que es la única forma de vivir todo en la vida, así que no me arrepiento de haberlo dado todo, mi parte del trabajo estaba hecha, y ellos me fallaron. Me costó todo el verano comprender por qué, si me había esforzado tanto, no tenía la recompensa a ese trabajo. Con el tiempo he entendido que todo sucede por algo, y que si me hubiera quedado en ese trabajo hoy día no habría vivido todas las experiencias que he tenido el enorme placer de vivir, y peor aún, las que me quedan por experimentar. Porque una vez que sales de tu zona de confort y seguridad, el mundo se te queda pequeño en comparación con las ganas que tienes de seguir ampliando esa zona.

Así que ese verano desconecté de todo y decidí buscar trabajo en septiembre. Por lo que después de trabajar en una barraca de la feria de Murcia, me dediqué a buscar trabajo por Murcia. Un informático como yo, seguro que encuentra algo aunque sea de becario en cualquier empresa, me dije. Tras dos o tres semanas sin ninguna entrevista, tomé la decisión de ampliar la zona de búsqueda, puesto que no me podía permitir el lujo de vivir con 28 años del cuento en casa de mis padres. Así que empecé a echar ofertas por Madrid, a los dos días de me llaman de una consultora, me llamaron jueves para hacer la entrevista el viernes, pero como no tenía ni el billete sacado le propuse posponerlo a la semana siguiente, para poder prepararme una maleta pequeña con 2 camisas por lo menos para las entrevistas. No me lo podía creer, apenas había empezado a buscar trabajo por la capital y ya tenía una entrevista, con una alegría tremenda le comené a mis padres la idea de irme a Madrid a trabajar. Por supuesto, y como han hecho siempre me apoyaron en todo lo que hicera falta para cumplir mis sueños, ni se imaginan lo agradecido que estoy de tener la familia que tengo. Al día siguiente realicé una entrevista por Skype con la encargada de recursos humanos y otra con los compañeros con los que iba a trabajar, fueron unas entrevistas muy fluidas y me sentí muy a gusto desde el primer momento. Así que quedamos en tener otra entrevista esta vez presencial al miércoles siguiente. Con la ayuda económica de mis padres me saqué el billete para ese mismo domingo, tras una llamada a mi amigo Julio conseguí una habitación en el piso que su familia tiene en Madrid, gracias a ellos todo fue mucho más fácil. El domingo a las 12 cogí el tren con una mezcla de nervios y emoción, el viaje de ida fue un no parar de darle vueltas a la cabeza si estaba haciendo bien en dejar atrás la vida que había construido durante 28 años, en esos momentos te acuerdas de todo lo bueno que tienes y seguro vas a echar de menos. Por la tarde llegué a Madrid, con muchos nervios y muchísima ilusión de demostrar lo que valía.

Para aprovechar el viaje busqué más ofertas de trabajo por si me salía alguna entrevista más. Una amiga de Madrid trabajaba en una empresa que estaban buscando nuevos empleados, así que le pedí el favor de tener una entrevista con su jefe. Por lo que el lunes a media mañana había quedado con mi amiga para tener la entrevista, me levanté temprano y fui con tiempo de sobra para desayunar algo antes. Os prometo que fue la entrevista más surrealista que he tenido en mi vida, no buscaban nada en concreto, simplemente querían gente, porque el hombre me preguntó que en qué quería trabajar, que allí había un proyecto seguro para mí, con cara de estupefacción le comenté en lo que había trabajado y me gustaría trabajar. El truco estaba en que lo primero que tenía que hacer era matricularme en cualquier curso de la universidad de Alicante. Eso me extraó bastante, pero luego investigando descubrí que tenían con ellos un convenio, por lo que al tener a un "estudiante" allí la empresa sacaba un beneficio económico. Así que desconfié totalmente de un trabajo donde te piden dinero para entrar, ya que el curso más barato costaba unos 250€, no digo que sea un timo, pero me parece vergonzoso que haya empresas que contrate gente así. Yo educadamente le dije que el miércoles tenía otra entrevista y ya le contestaría algo a lo largo de la semana.

Tras la entrevista me pasé lo que quedaba de día y el día siguiente paseándome por Madrid, ya que hasta el miércoles no tenía la segunda entrevista con la consultora que había contactado conmigo por Infojobs. La verdad es que Madrid es una ciudad muy grande y tiene millones de cosas para hacer. Empecé por la zona donde estaba el piso para tener una idea de donde estaban los servicios mínimos que hace falta para vivir, por si al final me quedara trabajando allí. Y como buen turista me fui a la zona céntrica para ver el ambiente madrileño. Fueron dos días de conocer la ciudad, de relajación, de pensar en el futuro y de darse cuenta que el paso que estás dando cambia tu vida radicalmente.

El miércoles por la mañana no necesité despertador, ya que no pude dormir en toda la noche por los nervios y por el compañero que había en el piso que se tiró toda la noche jugando y gritando al World of Warcraft. Me puse mi camisa y fui temprano al sitio, ya que la puntualidad en las entrevistas es primordial. Una vez en el sitio, como llegué media hora antes me di una vuelta por la Castellana para hacer tiempo, con bastantes nervios previos a la entrevista y como no, el cerebro no para pensando en todo lo que puede ocurrir.

A la hora prevista toqué al timbre de la empresa, y tras decirle a la secretaria que venía a una entrevista de trabajo, me senté en una sala a esperar a la mujer que si todo iba bien iba a ser mi jefa. En esos momentos hasta te cuesta respirar y tu cabeza no para de dar vueltas preguntándose, ¿conseguiré el trabajo?¿cómo serán los otros candidatos?¿será buena jefa? Y un largo número de preguntas que hacen que la espera sea eterna. Al cabo de unos minutos viene una mujer bien vestida y me da los buenos días, después del saludo inicial sus primeras palabras fueron: no te preocupes y tranquilízate que el trabajo es tuyo, esta reunión es para explicarte que es lo que tienes que hacer a partir de mañana. Dentro de mi explotaron fuegos artificiales y todos los nervios desaparecieron de repente, con una sonrisa en la cara le di las gracias y continuamos hablando del trabajo que iba a empezar al día siguiente.

Al salir de allí, tuve una de las mejores sensaciones de mi vida, empecé a dar saltos (literalmente) por en medio de la calle y lo primero que hice fue llamar a mi madre y darle las buenas noticias. Lo había conseguido, por fin tenía un trabajo y no era de becario, tenía un sueldo que me permitía vivir en Madrid y se abría ante mí una vida nueva que una semana antes ni habría imaginado. Y todo gracias a una decisión.