Seguimos enderezando el rumbo

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La incorporación a Indra fue muy buena, el primer día en un edificio de 3000 personas suele ser un caos, y en mi caso estaba muy desorientado. Al llegar por la mañana temprano me estaba esperando mi jefa, que me dio unas pequeñas pautas de a lo que se dedicaba la empresa en general, en resumidas cuentas, una gran consultora tecnológica. Al ser una empresa tan grande ya tenían preparado una guía para nuevas incorporaciones, por lo que durante ese día estuve realizando ese mini curso de lo que es Indra. 

Las primeras semanas estuve ayudando a un compañero que estaba trabajando en el proyecto del Banco Santander, tuve que implementar en HTML el diseño que habían realizado para unos diplomas para todos los países donde operaba el grupo. Pero tras ayudar a ciertas cosas a mis compañeros, yo me dediqué a estudiar los certificados necesarios para poder implementar la herramienta Cornerstone OnDemand. Durante 5 meses estuve estudiando 9 horas diarias, meses más tarde me enteré que Indra perdió el proyecto al cuál yo iba a ir, sustituyendo a otro chico que se fue de Indra, pero gracias a esas horas de estudio tuve la oportunidad de sacarme 3 certificados que posteriormente la empresa ha podido presentar en otras ofertas. Fueron unos meses un tanto extraños, no me sentía muy útil, simplemente llegaba a la empresa a estudiar salvo en determinadas ocasiones que ayudaba con pequeñas cosas a mis compañeros, y resultaba muy difícil mantener la ilusión de un trabajo si tan sólo te dedicas a estudiar día tras día.

 Tras el verano, como seguía sin haber proyectos de CSOD, me mandaron a Telefónica a ayudar con la migración de datos. Me ilusionó por fin tener un proyecto donde sentirse algo útil, el primer día en la sede de Telefónica estaba como un niño, una mini ciudad para todos los trabajadores que allí se encuentran, ¡si hasta tienen un Corte Inglés!. Conoces a gente nueva, y te adaptas al puesto de trabajo donde pasarás los siguientes meses. El trabajo que había que hacer era muy sencillo y aburrido, comprobar que los datos que se iban a cargar en la nueva plataforma eran correctos.

El matiz de este trabajo es que había que comprobar los datos de los países de Suramérica, mientras se trabaja en España, allí duermen y viceversa. Por lo que cada vez que había un error en los datos se tardaba más de dos días en solucionarlos: desde Chile nos mandaban los datos, aquí en España se comprobaban al día siguiente y se mandaban los errores, y al día siguiente nos lo devolvían resueltos. Este proceso no tendría ningún problema salvo que los tiempos que se suelen manejar en los proyectos son más que ajustados, y en concreto este proyecto ya iban retrasados. Las puestas en producción se hacían en fin de semana, para no parar el ritmo de trabajo en el país en concreto, así que los viernes que normalmente se termina a las 15h, pues como había que esperar a que solucionasen los errores antes del fin de semana, te tocaba esperar más de 5 horas sin hacer absolutamente nada mientras en el país en concreto se levantasen a trabajar e irte del trabajo a las 22h o 23h de la noche, y todos los findes de puesta en producción de cada país (unos 5 o 6) trabajar sábado y domingo. Pero el problema en sí, por lo menos para mí, no es trabajar el fin de semana, yo pienso que si es algo necesario y te lo pagan pues se hace, aunque moleste. El problema es ir a trabajar y no tener trabajo que hacer, porque tienes que esperar a que te manden los ficheros de vuelta, entonces estás en el puesto de trabajo 4 o 5 horas sin nada que hacer, y no te puedes mover porque el cliente paga por horas, pero tampoco puedes hacer nada porque no tienes los ficheros que procesar, un auténtico suplicio que personalmente a mí me desesperaba. Así que tras la última puesta en producción, por diciembre más o menos, me sacaron del proyecto para volver a la oficina de Indra.

A la vuelta tenía una gran sorpresa, había una oferta que realizar en CSOD para el Banco de España (BdE), ¡por fin podía trabajar en algo que me motivaba!. Todos los conocimientos que había adquirido meses antes podía aplicarlos a darle forma a la oferta que días posteriores se iba a entregar. Tras unas semanas de inquietante espera nos llegó la noticia de que habíamos sido los ganadores del concurso. Así que unos 8 meses después de entrar a Indra, iba a empezar un proyecto de CSOD, algo realmente inusual que un júnior entre a un proyecto desde el principio según me comentaban los compañeros, normalmente entras a un proyecto ya empezado a ayudar en determinadas tareas, así que yo me sentía muy contento. Aparte, en este proyecto había que implementar todos los módulos de la herramienta, por lo que podía conseguir experiencia de la herramienta completa, que la mayoría de proyectos que se ganan son de un módulo o dos, y en este se realizan cinco.

Y yo que necesito poco para estar contento, me sentía pletórico, mi vida profesional iba viento en popa apenas un año después de tomar la decisión de ir a Madrid. Lleno de ilusión me esperaban unos meses muy interesantes aprendiendo de cada tarea que iba a comenzar a hacer. Así que tras unos pequeños ajustes, seguimos caminando hacia ese futuro soñado disfrutando del camino.