Vivir con ansiedad

Voy a explicar primero qué es eso de la ansiedad por si alguien no sabe lo que es realmente, la ansiedad es una enfermedad psicológica que te hace pensar que estás en peligro en situaciones ordinarias, es decir, el cerebro se inventa el peligro aunque tu cuerpo se cree que está pasando de verdad, por eso se produce la falta de aire, sudores fríos e incluso taquicardias.

Con unos ejemplos se verá más fácil. Vas conduciendo tu coche tranquilamente, pero tu cerebro, que lo único que tiene que hacer no es otra cosa que mandar las órdenes para acelerar y sujetar el volante, está aburrido, por lo que se pone a pensar en todas las situaciones hipotéticas que te pueden ocurrir: me va a dar un ataque al corazón y no van a poder socorrerme, si hay atasco seguro que viene uno por detrás y se estampa contra mi coche, el que va por mi derecha no me va a ver y va a torcer ocasionando un accidente y así puedo seguir con una larga lista de situaciones que crea tu cerebro.

Vas montando en bicicleta por la montaña, cuando de repente ante ti hay una cuesta un tanto empinada, tienes 25 años y físicamente la puedes subir sobrado, empiezas con ganas, pero cuando tu corazón empieza a latir más rápido por el esfuerzo, algo lógico, tu cerebro enseguida empieza a bombardearte con peligros inventados: el corazón no va a aguantar y se va a parar, si bebes agua te vas a atragantar con la lengua o te va a picar una avispa en la garganta al respirar fuerte.

Tristemente puedo hacer una lista inmensa de situaciones como estas dos, a cual más estúpida e inverosímil. Tu cerebro, por evitar esas situaciones, empieza a inventarse excusas para no conducir por la autovía (haces bastantes kilómetros más dando rodeos), para no salir en bici (hace mucho frío o mucho calor) o cientos de excusas que con el tiempo empiezas a creerte. El problema de los trastornos psicológicos, es que si no los paras, cada vez van a más y llega un momento en que te da miedo hasta salir de tu casa. Pero quien va a querer enfrentarse a eso cuando tu pensamiento no para cada vez que lo haces, ¡es de locos!, con lo bien que se está tranquilo y seguro en casa.

Yo llevo pensando ese tipo de situaciones casi toda mi vida, pero no fue hasta un día que me harté y fui al médico, tras un ataque de ansiedad en una clase en la universidad, al contarle la situación al médico de cabecera, él añadió a mi historial médico "Ansiedad". Fue entonces cuando me di cuenta que a aquello había que ponerle remedio, tras varios episodios más de ansiedad que me dieron conduciendo por la autovía de camino a la universidad, hablé con mi madre para ir a un psicólogo y tratar el problema.

La primera vez que fui le conté todo lo ocurrido, y recuerdo que me preguntó si quería que me recomendara algunas pastillas para que me ayudaran a estar más tranquilo, mi respuesta fue clara: no. Yo de toda la vida creo en el trabajo y no en el atajo, y si mi cerebro se estaba inventando todo eso, alguna manera habría para que dejara de hacerlo. Así que empezamos a realizar ejercicios de relajación y a practicar mecanismos para intentar reducir el estrés en una situación de ansiedad. Fueron unas semanas muy eficientes, me tomé muy en serio el realizar todo lo que me decía para poder volver a la normalidad lo antes posible, también me recomendó varios libros que me ayudaron bastante.

De hecho le puse tanto empeño que a las pocas semanas la psicóloga me dijo que era la primera persona que veía que superaba la ansiedad tan rápido, así que viendo que me encontraba mejor y los ejercicios empezaban a ser repetitivos decidí dejar de ir a la psicóloga y seguir trabajando por mi cuenta. Pero tengo una mala noticia, al tiempo descubrí que la ansiedad nunca se supera, y desgraciadamente es algo que te va a acompañar de por vida, aunque sí puedes minimizar el impacto que causa en tu vida.

Cuando me vine a Madrid, aparte de mejorar profesionalmente, fue un gran paso para mí el hecho de enfrentarme a la ansiedad sólo. Tenía los mecanismos para poder luchar contra ella y muchos libros que leer para aprender más, por lo que pensándolo con lógica no debía de pasarme nada. Los primeros meses no fueron nada fáciles, me daba ansiedad cuando el metro se llenaba, si me perdía o cualquier cosa que se saliera de la "normalidad", como podéis comprobar, todo tipo de situaciones que se dan diariamente en una ciudad como Madrid. Pero bueno, aunque vivía en una casi perpetua ansiedad, esto es una carrera de resistencia y yo no me considero una persona cobarde, así que cuanto más fuerte me daba la ansiedad, más ganas tenía de enfrentarme a la situación. Recuerdo un día conduciendo un fin de semana que bajé a Murcia, me daba ansiedad cuando iba conduciendo en las incorporaciones a la autovía, así que decidí irme a la incorporación del Thader, para salirme e incorporarme tantas veces como fuera necesario (creo que fueron 12 veces) hasta conseguir que no me pusiera nervioso. Sé que para mucha gente es difícil de imaginarse estas situaciones, pero en una ocasión me dio tan fuerte que tuve que parar el coche en el arcén y bajarme a respirar, cosa ilógica, ya que es mucho más peligroso andar por una autovía que circular en coche por ella, pero cuando te da un ataque de ansiedad la lógica no forma parte de tu cabeza.

En uno de los libros que leí, en un prólogo escrito por Pablo Motos, decía que apuntara todas las frases que me gustaran del libro y las leyera todas las noches antes de dormir, ya que hay estudios que dicen que lo que se lee antes de irse a dormir se queda mejor en la memoria. Durante meses fui leyendo cada noche todas las frases que iba a apuntando en una libreta, he de decir que al final esas frases forman parte de mi vida y terminan por ser parte de tu personalidad. Yo recomiendo leer mucho sobre el tema, te das cuenta que no estás sólo, y que hay personas que viven con ansiedad igual que tú.

Por último decir que escribo este artículo para desahogarme lo primero, es decir, muchas veces he puesto excusas para no hacer algo porque me daba ansiedad pero mentía para evitar que se supiera que la tenía, y ya está bien de esconder algo que no tengo por qué hacer. Por supuesto, no quiero que la gente se apiade de mi, es decir, no soy menos válido por tener ansiedad, todo lo contrario, simplemente si puedo ayudar a otra persona que está en la misma situación que yo, aquí estoy para lo que necesite. Y como alguna vez he dicho ya, este artículo se basa en mi experiencia y forma de ver las cosas, para superar una ansiedad existen profesionales que se dedican a ello, yo solo doy un punto de vista de alguien que lleva muchos años con ello.

© 2017 Óscar Martínez Murcia

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